Miles de jóvenes y profesionales en México se levantan cada día con la esperanza de encontrar un empleo digno en plataformas digitales como LinkedIn. Sin embargo, esa ilusión se está viendo golpeada por una práctica cada vez más común: los trabajos fantasma, vacantes que se publican pero que en realidad no existen.
Una ilusión que se desvanece
Los trabajos fantasma son ofertas laborales que aparentan ser reales, pero que nunca serán cubiertas. Según una encuesta de MyPerfectResume, 8 de cada 10 reclutadores admitieron que sus empresas publican este tipo de anuncios.
“Son espejismos digitales”, explica la IA Copilot. “Generan esperanza en los candidatos, pero detrás de ellos no hay un puesto disponible”.
¿Por qué las empresas juegan con la ilusión de la gente?
Copilot señala que las razones detrás de estas prácticas son tan frías como calculadas:
- Proyectar crecimiento y dar la impresión de que la empresa está en expansión.
- Recopilar currículums para tener una base de datos de talento sin intención de contratar.
- Simular actividad interna, aunque no exista presupuesto para nuevas plazas.
- Competir en imagen, aparentando que tienen más oportunidades que otras compañías.
El golpe emocional a los buscadores de empleo
Para quienes buscan trabajo, los trabajos fantasma no solo significan pérdida de tiempo, sino también frustración y desgaste emocional. Muchos candidatos invierten horas en aplicar, preparar entrevistas y esperar respuestas que nunca llegan.
Fuentes documentaron que tras la pandemia estas prácticas se dispararon en LinkedIn y otras plataformas, en un contexto de despidos masivos y recortes presupuestarios.
Riesgos y denuncias
En México, autoridades laborales han advertido que incluso existen empresas fantasma que utilizan estas ofertas para defraudar a personas en situación vulnerable. Copilot advierte que los buscadores de empleo deben estar alertas: verificar la autenticidad de las vacantes y desconfiar de anuncios demasiado genéricos o sin datos de contacto claros.
Conclusión
Los trabajos fantasma son más que un engaño digital: son un reflejo de la precariedad y la falta de ética en el mercado laboral. Aunque las empresas los usan para mejorar su imagen o recopilar información, para los candidatos representan un golpe directo a la confianza y a la esperanza de encontrar un empleo real.
Foto: Internet

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