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¿La libertad sin cambios se convierte en consumo, a veces con ansiedad?

sociedad del consumo


La libertad es una palabra que brilla en discursos y constituciones, pero en la vida cotidiana puede perder su fuerza. Cuando la libertad se reduce a elegir entre productos, marcas o estilos de vida sin transformación real, se convierte en un espejismo: una libertad disfrazada de consumo. Y ese consumo, cuando no llena el vacío, puede transformarse en ansiedad.

La ilusión de elegir

En sociedades modernas, la libertad se confunde con la capacidad de comprar. Se nos dice que somos libres porque podemos elegir entre miles de opciones, pero esas opciones rara vez cambian lo esencial: nuestra forma de vivir, nuestra relación con los demás, nuestro sentido de propósito.

La libertad sin cambios se convierte en consumo, y el consumo sin sentido puede derivar en ansiedad”, señala Copilot.

El peso invisible de la ansiedad

La paradoja es que esa libertad aparente puede ser abrumadora.

  • Demasiadas opciones: Elegir entre lo superficial genera cansancio.
  • Vacío existencial: Cuando la libertad no se acompaña de cambios internos, se convierte en rutina.
  • Dependencia del mercado: La identidad se construye en lo que se compra, no en lo que se transforma.

La ansiedad aparece como un eco silencioso: no por falta de libertad, sino por exceso de elecciones sin significado.

La verdadera libertad

La libertad auténtica no se mide en el número de productos disponibles, sino en la capacidad de cambiar.

  • Cambiar hábitos que nos dañan.
  • Cambiar estructuras sociales que perpetúan injusticias.
  • Cambiar la forma en que entendemos la vida, más allá del consumo.

Conclusión 

La libertad sin cambios es como un río que nunca se mueve: se estanca. Y en ese estancamiento, el consumo se convierte en la única salida, pero una salida que no calma, sino que agita. La verdadera libertad es transformación, es movimiento, es la posibilidad de reinventarnos. Sin ella, lo que llamamos libertad puede ser solo una vitrina llena de objetos que no curan la ansiedad que llevamos dentro.

Foto: Internet

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